Chapter I - El Sueño

Fue entonces que vi aquella silueta por última vez en vida a través de un vidrio empañado, no sabría decir a bien si había sido tan solo una ilusión o mi anhelo acaecía al fin solo para hacerme sufrir un poco más mientras mi existencia se difuminaba poco a poco en aquel automóvil. Decenas de preguntas se venían a mi mente mientras el bamboleo del auto parecía adormecer por completo mi cuerpo y mis ojos dejaban de ver el interior del mismo hasta que al fin caí en un sueño profundo del que no pensé volver a despertar.

En primera instancia pensé que mi muerte y mis acciones me habían llevado por fin al infierno, a aquel tormento eterno del que tanto suelen hablar las religiones; estaba de nuevo en mi antigua casa… más bien aquel lugar al que solía llamar hogar. Vi como una niña de unos diez años salía corriendo de la cocina y entonces recordé a la perfección lo que sucedería después. Aquel hombre al que fui obligado a llamar “Padre” salía detrás de mi viejo yo con aquella asquerosa mueca en su rostro. Fue inevitable que tratase de proteger-me tratando de cubrir mi propia niñez con mi cuerpo, me había vuelto intangible, solo podía escuchar mis propios gritos y lloriqueos. Pero, ¿Por que tratar de cubrirme si en este estado podría haberle hecho frente a aquel demonio? ¿Es que aún seguía siendo una niña?

Aunque trate de voltear la mirada podía sentir sus sucias manos tocando mis piernas y subiendo violentamente mi falda, manoteaba y pataleaba tratando de defender lo que en ese momento quedaba de mí hasta que un golpe en mi rostro me dejaba casi sin sentido alguno. Hubiera preferido perder todo el conocimiento por los acontecimientos que sucederían a aquel golpazo pero claro desde mi niñez ya estaba condenada a sufrir. Aunque ahora fuera un ser intangible podía sentir como en aquella visión fantasmal hacía brotar lágrimas de mis ojos que resbalaban cada vez más rápido por mis mejillas… Y… en-entonces… entro.

Con el poco sentido que le quedaba a mi pequeño cuerpo pude apenas observar el rostro de mi madre que se mostraba asustada desde la puerta y ahora que tenía oportunidad de verla claramente quería preguntarle: ¿Por qué?
Pero de que serviría si no me podría escuchar…
A pesar de que había visto aquella escena con sus propios ojos dejo que aquella bestia prosiguiera con su perversión, mientras ella tan solo cerraba la puerta.

Quizá temía que al oponerse pudiera pasar algo peor, quizá quería protegerme de otra manera; yo no lo había podido saber, sin darme cuenta alguna años después habría pagado aquella infamia. Mientras aquel hombre mancillaba mi cuerpo con sus obscenidades al fin tenía oportunidad de ver como mi madre afrontaba tan triste situación. En mi rostro solo se dibujaba una suave sonrisa, era ilógico que ella no sufriera en ese momento por mí, ella no era una mujer fría… ¡Ella me quería!
Salí corriendo atravesando la puerta y dirigiéndome a su habitación para verlo con mis propios ojos como si aún fuera de carne y hueso. Iba a consolarla a decirle de alguna manera que yo estaría bien; ¡Pero vaya estúpida que fui toda la vida!

Al entrar en esa habitación pude verla tendida sobre su cama tocando su propio cuerpo deseando sentir lo que aquel tipo hacía con mi cuerpo, deseando sentirse ¿Violada? No… Al parecer creía que eso era amor. ¡¿En que mente enferma “el que te cojan” significa amor?! Creo que ahora se por que me consiguió tan rápidamente un padrastro, como si de una puta cualquiera se tratará ella había ido a buscar al primer tipo que se la cogiera sin pagar.

- ¡Vaya mentira de familia la que viví!

Ya ni siquiera se trataba de sentirme triste por todo aquello, estaba totalmente enfurecida pero no con mi propia madre si no conmigo por haberme creído aquella estúpida mentira.

Una luz me cegó repentinamente y como por arte de magia aparecí en el cementerio, inmediatamente lo supe era el entierro de aquel hombre asqueroso. Yo solo podía sonreír y carcajear a más no poder en ese preciso momento mientras veía como mi antiguo yo veía apenas haciendo gesto alguno ante la tumba de aquel borracho de mierda. Y claro “mi santa madre” llorando a más no poder por su nueva perdida mientras el sacerdote decía unas palabras ante nosotras dos. ¿Acaso los momentos felices que pude tener en vida eran todos eclipsados por todos estos momentos de oscuridad? Claro la siguiente visita en mi tormento debía ser aquel en que mi propia madre trataría de matarme…
Sin tomar en cuenta de que había alguien más con nosotras saco el viejo revolver de mi verdadero papá y me apunto a la cabeza diciendo tan solo: -No se acerque Padre, es por su propio bien.

El sacerdote había tirado aquella vieja biblia que llevaba consigo llenándose de lodo y tratando de razonar un poco con una mujer que ahora se no gozaba de cordura alguna. Y claro mi aún joven yo no reaccionaba al sentir el frío del cañón sobre la sien. Hasta ahora me daba cuenta de lo ambigua que era la frase que mi madre había dicho. “No se acerque Padre, es por su propio bien”.

-¿A quien carajo intentaba proteger? ¿Al padre?, ¿A mi? ó ¿A ella misma?

¡Pero claro! Hasta un sacerdote veía una vida más prometedora que mi propia madre; lanzándose sin saber a ciencia cierta lo que resultaría le desarmo saliendo apenas con un rozón en el costado tomando el arma y llevándome pasos atrás con él sin dejar de apuntar a mi madre.

Recordaba todo lo que pasaría después; llegaría un oficial y el padre explicaría lo que había pasado en ese momento hasta que se llevaron detenida a aquella mujer a la que aún llamaba “mamá”. Claro alegarían demencia temporal y saldría sin mayor problema que una fianza que pagaría con la venta de nuestro amado hogar. Y de nuevo una resplandeciente luz me tomaría por sorpresa y solo podía esperar que no fuera lo que tenía en mente lo que tocará ver. Pero claro era un tormento, ¿Qué podía esperar si no lo que no deseaba ver? Y llegué a la enorme habitación del orfanato en el que me recluyeron después de todo aquello.

Tres años después y solo faltaban unos días para que mi cumpleaños número dieciocho llegará y pudiera salir de aquel triste y desolado lugar. No me malentiendan, no es que la compañía de los demás niños fuera pasada por alto sin embargo así era como me sentía. A pesar de tener varios compañeros en aquel lugar nunca me sentí apoyada o feliz. Tan solo utilizaba una mascara para que todos me dejarán tranquila, para que dejarán de preguntar de todo aquello que me había llevado a estancarme en ese lugar. Solo unos días y sería todo. Dios estaba de mi lado ahora y no dejaría que me pasaran más cosas malas. ¡¿Por qué había sido tan estúpida?!

Justo la noche anterior a mi salida descubrí la verdad tras los servidores de Dios, como si de una ofrenda se tratará fui llevada a mi “fiesta de despedida”, a lo que creí que sería en verdad una fiesta con por lo menos aquel pan dulce que tanto me gustaba comer los fines de semana. Pero creo que ya no me sentía sorprendida por nada o comenzaba a plantearme una idea sobre todo aquello en mi cabeza, al entrar en las catacumbas tanto las monjas del lugar como los dos sacerdotes que tenían el servicio en la ciudad estaban desnudos venerando a Dios recitando no se que salmos. Era inútil la resistencia así que solo me deje llevar por las mujeres de Dios que quitaban mi camisón con sutil delicadeza mientras ambos sacerdotes se levantaban de sus enormes sillas. Y al fin una de ellas se dirigía a mí:

-Hija, arrodíllate para pedir perdón a Dios nuestro señor…

Y eso fue lo que hice, uno de los sacerdotes se arrodillo ante mí diciendo una plegaria, mientras el otro se colocaba detrás de mí. Conforme la plegaría de aquel hombre de Dios proseguía hacía que bajara mi cabeza y me apoyará también con mis manos sobre el frío suelo hasta que termino y pareciera que de manera sincronizada ambos hicieron con mi cuerpo lo que quisieron mientras las monjas veían toda la acción. No quiero recordar exactamente lo que hicieron conmigo más a pesar de salir con mi cuerpo fantasmal de aquellas catacumbas mi mente me decía lo que hacían en aquel momento. Nunca pude decir nada bajo la simple advertencia de todos allí:

-Nadie te creerá hija, somos el bien y la voz de Dios ante el mundo y tú… ¿Qué crees que eres?
-“Nada” — Me respondía mientras esperaba afuera —

Como si escuchará salir de sus bocas en ese preciso momento el aviso. Y mientras esperaba el amanecer en el patio le vi, ¿Pero quien era él y por que estaba ahí en ese momento?

De nuevo el resplandor me tomo de sorpresa llevándome hasta el lugar en el que mi madre pasaba su vida. Claro se había casado de nuevo, tenía un hombre que le podía dar el amor que ella deseaba y por si fuera poco al menos no sufría el hambre que yo había sufrido por varias semanas alimentándome de basura tras los restaurantes. Pero en ese momento solo quería saber el por que había intentado acabar con mi vida durante ese funeral. Seguía los pasos de mi otro yo cuidando de no perder detalle de todo aquello. Llegando a la puerta toque el timbre y ella abrió, no sé si no quiso darse cuenta de quien era ó era eso lo que ella quería hacerme creer; ¿Habría cambiado tanto en pocos años? Ahora se que no.
Como si de un extraño se tratará pregunto por mi nombre y tan solo respondí:

-¿Acaso no recuerdas el nombre que le diste a tu propia hija?
Por un segundo pareció como si estuviera sorprendida pero tan solo por un segundo hasta que me jalo como si de una criada se tratará hasta la cocina impidiéndome ver a su nuevo esposo.

-¿Quién es? — Pregunto él en el estudio mientras ella solo respondía: —
-Solo una conocida…

No podía hacer nada ante aquella afirmación, me había convertido solo en una conocida para ella y nada más. Sin prepararme, sin tomar aire suficiente para calmarme pregunte:

-¿Porqué quisiste matarme?

Sin exaltarse, sin sorprenderse y mucho menos sentirse culpable respondió mientras servía una taza de café.

-No te necesitaba más y te volverías un estorbo para mis planes, ¿Azúcar?

Y esa era toda la explicación. Aún puedo recordar como me sentí en ese momento, a pesar de que los golpes de la vida me habían preparado para tantas cosas no pensé que una simple frase como esa pudiera destrozar toda la planificación. ¡Todos estos años de prepararme mentalmente para que lo resumiera en una frase fría, concisa y por si fuera poco tomándola a menos! Sentí un vacío en mi pecho, un vació que quería llenar… ¡Llenar de venganza!
No tuve que pensarlo ni siquiera un segundo y de mi boca solo salió una frase:

-No me gusta el café.

Echando aquella taza de agua hirviente en el rostro, cayendo al suelo y soltando un grito espeluznante tome un cuchillo de la repisa ocultándolo apresuradamente; no tardo mucho para que aquel hombre llegara en auxilio de su amada esposa preguntando:

-¡¿Qué?! ¡¿Qué pasa?!

Y yo solo respondía actuando como la mejor de las actrices…

-¡Se echo el agua hirviendo en el vestido!

Justo cuando el se agachaba para verle se dio cuenta de que no era el vestido lo que estaba empapado con agua caliente y sin más le clavé el cuchillo justo en la nuca con tanta fuerza que hubiera podido separar su cabeza del torso. Pero me detuve a tiempo y le retiré de su cuerpo cayendo inerte sobre aquella mujer que creo en algún momento fue mi madre. Mientras su vestido se llenaba de sangre no dejaba de gritar por lo que le di una fuerte patada en la cabeza para que perdiera el conocimiento y por fin dejará de berrear.

Había terminado al fin con lo que ella amaba, podía mostrarle y hacerle sufrir todo el dolor del que yo había sido víctima, pero algo me detenía. Quizá podía sentirme culpable de alguna manera… quizá sería bueno dejar que viviera y sufriera por lo que ahora había perdido hasta que escuche una voz suave desde atrás.

-¿Mami ‘ta bien?

Un niño de no más o menos tres años en pijama se acercaba poco a poco y al voltear solo pude decirle:

-No veas pequeño, ven conmigo.

Alejándome con él de la cocina le llevé al comedor y le pedí que esperara mientras yo iba a buscar algo en mi bolso de viaje. Por alguna razón sabía que nada terminaría bien y llevaba en ella una cuerda larga con la cual le até a la silla. El pequeño no entendía lo que hacía y yo solo le daba palabras de calma y aliento hasta que pude poner una mordaza utilizando la manga de mi sweater en su pequeña boca.

-Mami esta bien, mejor que nunca hermanito…

Fue lo último que le dije antes de regresar a la cocina y arrastrar a aquella despreciable mujer hasta el comedor para acomodarla también en la silla atándola frente a su nuevo hijo. Pasó un buen rato para que ella despertara para cuando al fin lo había hecho ya le tenía preparado un gran acto. Había colocado el cuerpo de su maridito sobre la mesa; esta por de más mencionar que la cara del niño era de terror absoluto en este momento. Pero vamos… ya era hora de que también el sufriera. ¿O no?

La obra comenzó e hice una pequeña introducción:

-Una vez tuve una madre y se parecía a ti… bueno si es que ese rostro erosionado por las quemaduras puede recordarme algo en realidad. Era tan dulce y tan tierna como cualquier madre en el mundo pero quiso matarme al perder a un hombre que había no solo jugado con ella si no que también lo había hecho con su hija. ¡Ah! Pero no te sientas mal, si más no recuerdo el prefería jugar conmigo aquellos sucios juegos mientras tu pensabas en como detenerle, ¿No es así?

No salía reacción alguna de su rostro… creo, al menos no podía ver lágrimas que rodaran por su ahora desfigurado rostro.

-Siempre confié en ella hasta que por alguna razón puso un arma en mi cabeza y no solo eso, ¡Ni siquiera me mato! ¿Puedes creerlo? Fui enviada a un orfanato por que mi querida madre no se podía hacer cargo de mi o al menos eso fue lo que a mi me dijeron. Pude salir de aquel lugar donde no solo uno si no dos hombres de Dios hicieron de mi cuerpo lo que quisieron por una noche entera mientras mujeres santas veían lo que acontecía. Y ahora que salí casi mate por hallar a la única mujer que sentía me podría ayudar y ¿Qué es lo que recibí de ella cuando le encontré?
“-No te necesitaba más y te volverías un estorbo para mis planes, ¿Azúcar?“
Creo que debo endulzar un poco más esto, ¿Qué opinas?

A pesar de que era consiente de lo que había hecho en ese momento yo, mi yo actual que vivía el tormento de recordar todo esto no podía explicar como es que podía transformarme en una bestia irreconocible… Pero aún así estaba bien lo que hacía…

Veía como aquella obra continuaba desde atrás de mi madre cuando por fin di el primer corte al cadáver de aquel hombre. Sin saber exactamente lo que hacía clave el cuchillo en su pecho y saque su corazón.

-¡Ahí esta! Este hombre te entrega su corazón para que lo ames y lo respetes por el resto de tu vida… que serán unos 5 minutos más… jejejeje.

Siguiendo los pasos de mi otro yo continúe hasta donde estaba aquel niño.
¿Pero que culpa tenía el niño? Claro…

Justo cuando me había acercado a él, la mujer inestable que intento matarme y dejo que hicieran de mi lo que quisieran lloraba y pataleaba tratando de desatarse y salvarle.
Solo podía ver mi rostro absorto ante aquello. A él si lo iba a defender…
¿Y por que conmigo no lo hizo?

Caí de rodillas ante el niño pensando… pensando… pensando…

-¡BAH!

Me levante fugazmente y con toda mi fuerza decapite con un solo corte a su ~amado~ hijo. Una vez estuvo la cabeza en el suelo quite la mordaza de su boca y me acerque a nuestra madre.

Aún ahora viéndolo desde otra perspectiva comienza a darme un ataque de risa con solo recordarlo…

-¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

Y recuerdo entonces que viene lo mejor…

Tome la cabeza de su pequeñajo y me acerque a ella. Podía ver el odio en sus ojos, podía sentir un aura rabiosa que emanaba de ella. No iba a ponerme a levantarla de nuevo del suelo, así que me senté a unos pasos de ella presentándole la cabeza de su hijo mientras lo único que salía de ella eran lágrimas y lágrimas. Quizá me dedicaba una que otra maldición.

-Mmmmm… Si nos sigues viendo de esa manera el pequeño no querrá verte más.

Aún así no podía apartar de su vista ese sentimiento.

-Lo estás asustando… — Le decía con tono melancólico. —

Pero esta mujer que no había mostrado preocupación alguna antes si hubiera tenido oportunidad alguna me habría hecho no se que cosas.

-Veamos entonces por acá… y luego por acá… ¡Listo!

Con la punta del cuchillo había extraído los globos oculares de mi hermano y les había tirado hacia atrás colocando luego la cabeza frente a nuestra madre.

-Ves, esta triste por que estás así y ya no te quiere ver más.

La mujer comenzó a darse de golpes contra el suelo mientras yo solo observaba riendo de lo que había dispuesto en ese momento y mi primera frase después de revivir aquello era:

-¡Esto es arte! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA!

Después de haber jugado un poco con la mente de la mujer que me había engendrado decidí ponerle fin.
Preparé mi cuchillo y comencé cortándole los pies, ¡Vaya que estaba duro! Tuve que traer un machacador de la cocina para usarlo como martillo. Malditos huesos…
Aunque debo decir que lo lamente más por las patas de las sillas, eran tan bonitas y tuve que cortarlas… ¡Que triste!

Proseguí con sus ojos, después del niño ya no me iba a costar trabajo, Jajajajaja ¡Y seguía viva!
¡No podía dejar pasar esto! Aún viva y sintiendo todo esto. Me apresuré a cortar sus oídos, siguiendo con sus manos y para el último aliento quite también su mordaza y como pude le corte la lengua. Lamente que ya no pudiera seguir sufriendo un poco más pero no por eso me iba a detener, ¿O si?
Corte completamente las ataduras que quedaban y sus ropas dejándola por completo desnuda, abrí sus piernas y comencé a meter el cuchillo en ella una y otra vez sintiendo tal excitación al hacerlo que mientras lo hacía comenzaba a tocarme a mi misma.

-¡Más, más, más, más! ¡Más duro!

Hasta que su piel ya no pudo más y cedió al filo del cuchillo, bañando mi rostro con su sangre. Limpie un poco de ella con mi lengua y amé aquel sabor. Para mí era más dulce que la leche, mucho más refrescante que el agua o más deliciosa que los refrescos que me daban a veces en el orfanato.

Y entonces pensé: -Sí así sabe la sangre… ¿Lo demás será de mejor sabor?

Mientras veía a ese yo amante del dolor, me extasiaba recordando el sabor… quería sentir de nuevo el momento orgásmico que había tenido al violar el cuerpo de mi madre con aquella herramienta pero ya no podía tocarme… ¡Carajo!

Al volver la mirada a las acciones un animal había ocupado mi lugar estaba cortando los senos de aquella mujer y comenzaba a morderlos arrancando con mis dientes lo que podía, abría el torso por completo y lamia la sangre que se encontraba en su interior hasta que un sonido me hizo volver en mi. El reloj marcaba las doce campanadas de un nuevo día por venir y debía salir de ahí, si me atrapaban jamás volvería a probar la sangre de alguien más de nuevo. Lave un poco mi rostro y cambie mis ropas sucias por algunas de la que fue mi madre aunque no tenía nada decente. Tome unas cuantas joyas del alhajero y busqué dinero que pudieran guardar hasta que lo encontré en una cajita de puros en el estudio. Era todo, salía de la casa y doblaba la primera esquina cuando me topé con él…

Tan solo pensé: -¿El tipo del orfanato?

Y mientras observaba sabía que lo conocería después pero ahora más que antes quería seguir con un “tormento” que se había convertido en un parque de diversiones.
Espere unos momento esperando el resplandor, pero este no llegó sin embargo el lugar en el que estaba comenzó a desaparecer hasta que quede presa de una profunda oscuridad. Confundida pensé que el infierno se había descompuesto.

–Jajajaja…

Hasta que una voz comenzó a hablar y retumbar por todos lados… si es que había lado alguno en ese lugar.

-Lo disfrutas, ¿No es verdad?
-Más de lo que crees. —Respondí de manera rápida. —
-Entonces no es necesario que continúe mostrándote el camino, ya lo has aceptado.
-¿El que este loca o que sea una homicida sin pudor? — Traté de bromear con la voz.—
-Ambas mi pequeña, el que seas una homicida, una loca y una pervertida desde entonces. Te quejas de que tu madre era una puta y tú no eres mejor que ella. Has caído en el camino de la depravación tú también y no solo la sexual. ¿Verdad señorita “Quiero sangre”?
-¡Sí, sí, sí! Ahora mato mujeres y hombres; los sodomizo como se me viene en gana después de utilizarlos para mis placeres carnales. ¡Me rio en sus caras cuando están vivos y también lo hago cuando ya están muertos! — El éxtasis crecía con tan solo palabras. —
-Sabía que tendrías un futuro así, por eso te elegí…
-¿Me elegiste? ¿Y no querrás que libere ahora a tu pueblo verdad? Jajajajajajajajajajajaja
-No para nada, tu locura innata ha hecho su trabajo aceptando de esta manera nuestra maldición…
-¿Nuestra? Jajajajajaja, vale si es una maldición el disfrutar con el sufrimiento de otros estoy dentro.
-Pues entonces despierta ahora que la vida ya no te limita mi pequeña…

Justo cuando había escuchado esas palabras la oscuridad desaparecía poco a poco mientras mis ojos se iban abriendo y veían el interior de una casa. Por demás hermosa con una chimenea encendida que alumbraba toda la habitación, me incorporé sintiéndome tan liviana. Una sensación que nunca antes había experimentado. Observé un poco más el lugar antes de buscar a alguien pero era indescriptible el lugar; pisos que creo eran de mármol, unos hermosos muebles con un enorme librero detrás de mí, un gran candelabro en el techo y un ventanal hermoso que daba a un gran jardín.

-Bienvenida, Annabelle…

Al voltear a ver de donde venía aquella voz no encontré la fuente y esperé sentada allí un poco más.

-¿Prefieres que te llame Any?
-De hecho no hay problema con que me llames Any. Pero… ¿Podrías mostrarte? Por favor.
-¡Oh! Claro, disculpa mis modales.

Y entonces apareció de repente ante mí, como si hubiera estado allí desde el principio.

-Tú… ¡Tú eres el del bar! — Exclamé. —

El hombre se sentó a lado mío y dijo:

-Sí, el hombre del bar, del orfanato, al que te encontraste al salir después de ver a tu madre y muchas veces más. ¿No es así?
-¡Exacto!

Lograba recordar que intenté hacerlo víctima de mis juegos, pero al ultimo instante lo había reconocido estaba a punto de matarle cuando…

-¡¿Mordiste mi cuello?!
-Bueno… si quieres verlo de esa manera podría decir que sí; aunque nosotros preferimos llamarlo “Beso”, verás… “Morder” suena tan vulgar.
-¿Nosotros? —Acoté. —

Por un momento quedo en silencio la habitación, imagino que trataba de explicármelo de manera en que pudiera entenderlo hasta que…

-Sí, nosotros; los vampiros.

Ok, por un momento pensé que la explicación sería más profunda, pero que demonios…

-¡Vampiros!
-Si, pero no te asus… — Se apresuró a contestarme pero no le deje terminar. —
-¡Puta! ¡Genial! — Me observo un tanto confundido. —
-Por varios momentos olvido que también soy un Malkavian.
-¿Mal-kana?
-Bueno… eso te lo explicaré un poco más adelante. Por ahora debes conformarte con que si bien como tu dices te he “mordido” y convertido en vampiro… Aunque a esta última acción le llamamos “Abrazo”.

Comencé a reír tan fuerte que mis pensamientos se diluían en mi mente… un momento… ¿Estaba pensando? Que curioso no hilaba pensamiento lógico alguno. Era eso o la lógica había tenido un giro inesperado el tiempo que quede dormida, Jajajajaja.
Entonces me aventuré a hacer un comentario hacía este ser nocturno. ~Huy~ que miedo, Jajajaja.

-¿Beso? ¿Abrazo? ¿Ahora resulta que los vampiros son unos cursis? Jajajajajaja.
-Jajajajajajaja, si lo sé pero bueno yo no puse los nombres. — A él también parecía hacerle mucha gracia. —

De repente empecé a tener un hambre atroz, como si la botana de aquel bar no hubiera hecho lo suyo. ¿Pues cuanto habría pasado en realidad que me sentía de tal manera…? Maldita hambre.

-¡Oye! ¡¿No tienes algo de comer?! ¡Me estoy muriendo de hambre!
-Primero, ya estás muerta así que dudaré que lo hagas; segundo, lamento no tener algo fresco para ofrecerte. — El hombre se levantaba del sofá en el que estábamos y se dirigía a un pequeño mini-bar que no había notado en mi inspección. —

Abriendo aquella mini-cosa saco una bolsa llena de sangre, luego saco otra… y luego otra.
No sabía si estaba bien el dejar que sacará todas esas aunque el hambre era enorme… olvídenlo. Solo deje de preguntármelo y para cuando me di cuenta ya estaba a lado suyo arrancando una de las bolsas de sus manos y mordiéndola para extraer aquel delicioso líquido. Si antes era tan delicioso, ahora tenía un sabor a gloria pura, si es que la gloria pudiera comerse sería este su sabor.

-Calma, calma; todas son para ti. Es tu primera vez… como vampiro así que debes estar muy hambrienta.

Apenas podía pronunciar palabra alguna pero creo que de alguna manera agradecí, quizá con un gruñido o algo por el estilo.

Mientras yo me la pasaba alimentándome sanamente para crecer alta y fuerte el tomaba asiento en el que parecía ser su escritorio. Es eso o el ex dueño de la casa tenía muy buen gusto para la decoración. Y entonces vi como de uno de sus cajones sacaba una laptop y sin separarme un momento de mi alimento pregunte:

-¿Vampiros tecnológicos?

Mientras el respondía tranquilamente:

-Algo por el estilo. Aunque dejamos nuestra existencia mortal atrás, los vampiros solemos utilizar ciertas habilidades dependiendo los requerimientos. Aunque al menos a mi me costo un poco aprender sobre estás cosas. Ya nada es tan fácil como en la edad media, antes solo era matar para sobrevivir, matar para comer y matar por matar. Pero como todo ha avanzado debemos asegurarnos de estar listos.

Continuaba alimentándome:

-¿Edad media? ¡Viejo! Jajajajajaja
-Algo, vivir desde 1421 ha sido fascinante.
-¡¿Entonces es verdad la parte de belleza eterna?! Digo no te ves viejo en realidad.
-Jajajaja, más o menos depende del Clan en el que hayas caído.
-¿Clan? — Al fin terminaba de comer y me acercaba a él para ver que hacía. —
-Sí, un Clan mi pequeña. Pero como te dije te contaré más sobre estás cosas después.

Mientras el hacía un sinfín de cosas en ese aparato yo solo seguía la corriente de la charla o intentaba seguirla de la manera en que yo la podía entender hasta que abrió algo en esa computadora y comenzó a preguntarme cosas.

-Y bien, ¿Cuál es tu nombre completo?
-¿No se supone que “Abuelito” me andaba siguiendo? — Conteste seriamente. —
-¡”Abuelito”! ¡Esa es buena! — Comenzó a reírse fuertemente y sin parar. —
-Ammm... “Abuelito”…

Paro en seco su diversión para verme fijamente:

-Vale… esta bien, no te diviertas te llamaré “Any” y con eso será suficiente por el momento imagino. —Mientras yo movía mis brazos ondulantemente hacía él. —

El continuaba tecleando en su aparato ese y como no me preocupaba comencé a cantar un poco aunque parece que no le gusto pues no tardo mucho para que dos hombres vestidos con atuendos muy excéntricos entrarán y me jalarán ha quien sabe que lugar. Solo recuerdo que bajamos las escaleras y me metieron en una habitación… acolchonada. Jajajajajajajajaja, ¡Que divertido!

Y las únicas palabras que el me dijo fueron:

-No te resistas, solo necesito saber con que es lo que voy a jugar.
-¿Juego? ¡Genial! ¡Juguemos! — Aquellos dos hombres salían y cerraban la puerta. —


A modo de introducción

Y de nuevo un blog traído a ustedes por "Dark Clown Lodruc", su servidor.
Como bien dice el título este pequeño primer post es escrito a modo de introducción para todos aquellos que conocen y también para aquellos que aún no lo hacen, la idea desarrollada por -White Wolf Inc.- desde hace ya varios años.


Vampiro: La Mascarada es un juego de rol ambientado en el llamado Mundo de las Tinieblas (World of Darkness). Fue creado por Mark Rein-Hagen como el primer juego de rol de la compañía White Wolf Game Studio. El juego se centra en la existencia de vampiros en un mundo moderno neogótico. La edición revisada, en ocasiones citada erróneamente como tercera edición por sus seguidores, fue publicada en 1998. El subtítulo del juego: "La Mascarada" hace referencia a los intentos de la organización secreta de los vampiros (La Camarilla) de esconder su existencia y actividades de los humanos. Más información aquí



La idea de este blog es llevar a modo de novela/historia, como prefieran llamarle, este mundo lleno de secretos desde el punto de vista de un jugador y narrador si ustedes quieren "poco experimentado" en el ámbito. Ya que siendo honesto no tiene mucho que he empezado a narrar para una mesa de rol pequeña. Espero que lo que leerán en este blog sea de su agrado y si no lo llegará a serlo, los comentarios acerca de esto serán bienvenidos para mejorar tanto aquí como en mis narraciones.

Sin más que decir, en corto subiré el primer capitulo de esta historia que no se que tan larga llegue a ser pues en realidad no lo he planificado del todo. Solo me basta hacer unos pequeños cambios al documento que tengo en Word para comenzar con esta aventura.

Como pequeña acotación, el capitulo I y el II serán a modo de introducción a lo que es "La Mascarada" como se llevó a cabo en el libro original.